Creando tecnologia de impacto social con datos abiertos

Cuando decidimos hacer algo de impacto social desde nuestras profesiones más allá de que hacemos específicamente o como lo llevamos a cabo, a mi me interesa saber esa motivación para ayudar por lo cual la charla de hoy no será sobre programación o base de datos sino por que hay que crear tecnología de impacto social  y por que los datos abiertos son muestra mejor herramienta para lograrlo.

Cuando empece a estudiar programación en la técnica nº3, un profesor me dijo que teniendo una computadora y una conexión a Internet (estamos hablando de mínimo 15 años atrás, conexiones dial-up, sin redes sociales, whatsapp o cualquier cosa que exista hoy) podíamos tener una empresa. Eso me volvió loco y fue uno de los motivos por los cuales seguí estudiando muy entusiasmando por la programación. Además de formar mi marca personal quería hacer algo que todo el mundo usara y sea útil. Ese fue mi primera gran sueño.

Cuando entre en el sector privado luego de recibirme en la UTN como Analista tuve la oportunidad de cumplir ese sueño. Junto con un montón de profesionales de excelente nivel y lo largo de muchos meses de aprendizaje y desarrollo logramos crear una herramienta útil y sencilla para todos los ciudadanos de MDQ. Fue mi primer gran proyecto y en retrospectiva estoy muy orgullo de esos años de oficina.

Sin saberlo eso fue cambio de paradigma y perspectiva de mi forma de ver el desarrollo de software. Ya no me atraían tanto los proyectos privados que pagaban las cuentas a fin de mes. El haber programado desde 0 una aplicación que la mayoría de los marplatenses podían usar para comunicar sus problemas con el municipio y a raíz de esto el municipio pudiera solucionar esos problemas mejor y más rápido me hizo dar cuenta que mi verdadera motivación era hacer un poquito más fácil la vida de las personas a través de la tecnología. Que el verdadero poder de la programacion era su alcance y profundidad. Que con muy poco y sencillo se podía cambiar bastante la vida de un monton de personas. Y si hace le sumamos el poder el Estado y de políticas públicas…mamita…estaba en las nubes nuevamente como en la secundaria.

Siguiendo esa linea, sin que nadie me lo pidiera o pagara, hice una aplicación para el aquel momento nuevo sistema de estacionamiento medido y en el marco de una hackaton como la de hoy, una aplicación para ver los eventos culturales trabajando con datos abiertos del municipio.

Aquí mágicamente aparece la palabra “datos abiertos”. Que es un dato abierto? Para que sirve? Cual es la relación con la creación de tecnología de impacto social? serian algunas de las preguntas si esto fuera una clase mía en la UTN y ustedes fueran mis alumnos.

Un dato se considera abierto cuando se puede transportar fácilmente a otras plataformas para visualizarse en otros formato más allá del original publicado. Un ejemplo podrían ser los proyectos del HCD. Si, estan publicados en la web y cumplen con el bla bla de la transparencia. Pero si yo quiero sacar estadísticas, llevarlos a otra app, hacer gráficos, tengo que anotar todo a mano. No se pueden procesar ni analizar automáticamente ni masivamente.

Les voy a contar una infidencia. Aun habiéndome recibido de analista y habiendo salido en la tele por las aplicaciones que hice, a mi mama le costaba (y no se si le cuesta) explicar a sus amigas del taller de pintura que es lo que hago. Si le sumo el open coso va a empezar a decir que arreglo computadoras.

Para que sirven realmente los datos abiertos? Son tan buenos como el pan o malos como la peste? Por que deberían importale a mi mama?

Los datos abiertos son la materia prima con la cual los programadores, diseñadores y periodistas se nutren para armar aplicaciones, sitios web, mapas, estadísticas, gráficos y contar historias. Sirven como base para crear soluciones tecnológicas que ayuden a comprender mejor la ciudad y el mundo en el que vivimos. Necesitamos datos abiertos de calidad, de impacto, útiles para tomar decisiones. Donde construimos un hospital si es que hace falta? Donde conviene mejorar la conexión a internet? Donde hace falta inversión en cloacas o seguridad? Cual es el verdadero costo del boleto basado en la cantidad de pasajeros y km. recorridos? Quien es el mejor equipo Velez o Barcelona? Bueno, eso ya lo sabemos y no necesitamos datos abiertos.

La información esta para ser “hackeada” en el buen uso de la palabra. Para darle tantas vueltas como sea necesaria, para sobreponerla con otra información, para sacar conclusiones fundamentadas, para enriquecer nuestro debate, para generar verdaderas soluciones tecnologías que ayuden a la sociedad, para contar historias y sobre todo para conocernos más

Muchas gracias y bienvenidos al primer #MDPDataFest de Mar del Plata Entre Todos

Que pasara si…

¿Que pasara si hoy nos levantáramos con las cosas que agradecimos ayer?

Seguramente muchos de nosotros (me incluyo) estaríamos lo que los argentinos llamamos “estar en el horno”. Hay que reconocer que agradecemos poco. Pedimos, exigimos, demandamos pero no nos damos cuenta que hay una segunda parte o una contrapartida.

Puede ser, porque no hay ningún estudio ni dato ni nada, que agradezcamos solo las grandes cosas o grandes gestos. Un regalo de cumpleaños o aniversario o imprevisto, una salida imprevista, una ayuda salvadora, un consejo amigo o algún gesto elocuente. Como que estamos obligados (por un contrato social o por culpa) a agradecer en relación al tamaño de lo recibido y la frecuencia de lo mismo.

Si en cambio es simplemente poner la pava en el fuego, hacer las compras, alcanzar una taza, comprar un pequeño dulce para el postre o para el camino, un beso de despedida o buenas noches, que son cosas que hacemos casi a diario y no son tan monumentales como comprar un libro o un paquete de vacaciones, no agradecemos nada. Damos por sentado que siempre van a estar. O al ser tan chicas y en algunos casos, invisibles no merecen que digamos “gracias”. Pensamos que los “gracias” los tenemos contados y solamente podemos usar algunos durante el día. Que el uso y abuso del “gracias” dañara a la misma palabra y le quitara valor en cada uso. Para mi no.  Para mi cada “gracias” vale tanto como el anterior y como el siguiente. No importa -o no debería- importar el tamaño o frecuencia del regalo, de la atención, de la atención o lo que hayan hecho por nosotros.

La otra persona seguramente no lo hace por obligación, lo puede hacer por un tiempo pero no se sostiene a largo plazo, la otra persona lo hace porque siente que la felicidad propia también es la felicidad del otro.  La persona que da no lo hace por el agradecimiento en si pero este es muy importante porque es el reconocimiento de la acción, que nos dimos cuenta que se hizo  algo lindo y amable por uno. Que no paso (ni pasamos) desapercibido. Agradecemos no el gesto ni el tamaño sino que la otra persona pensó en nosotros. Quizás, más filosofalmente hablando, reconocemos nuestra existencia a partir de los otros. Lo pienso mientras lo escribo.

Es ponerse en los zapatos del otro, de sentir empatía, de observar y pensar como el otro y tratar de hacer algo para hacer un poco mejor el día. Sea desde un alfajor hasta un paquete de vacaciones en un destino de ensueño.

Agradecemos tan poco que si solamente nos quedáramos con lo que agradecimos el día anterior, estaríamos desnudos. No desnudos de ropa, claramente, sino desnudos en el alma, en el corazón. Es muy de nosotros, los humanos, darnos cuenta de algo solamente en su ausencia. En su presencia damos por sentado que siempre estará o siempre sera así y no nos percatamos que quizás algún día no este y no disfrutamos ni agradecemos el aquí y ahora. Siempre hablamos de lo negativo, de lo que falta o falla, de lo que no esta bien pero cuando todo parece alineado pensamos que tiene que ser asi y no tenemos que agradecer. Todo lo contrario. Puede ser que no sea así y somos unos afortunados de tenerlo.

Agradezcamos las grandes y pequeñas cosas. Las de todos los días y la de una vez. Las que se planean y las que salen de las entrañas. Las que pedimos y las que no. Las de seres queridos y extraños. No escatimemos en palabras y mucho menos en los “gracias”. Pensemos en lo bien que hace cuando nos dicen “gracias” a nosotros. Nos llena el alma, nos agrandara el corazón y nos da un motivo más para hacerlo otra vez.