La alternativa rebelde – Parte I – Los preparativos

Una de las principales características de un informático es ser curioso y tener la mente abierta. Siempre estar dispuesto a probar nuevos programas, sistemas operativos, servicios web, gadgets y todo lo relacionado con la industria de las computadoras.

Esta vez fui un poquito más lejos de lo habitual y decidí probar un SO completamente diferente al que habitualmente uso. Estoy escribiendo esta entrada desde Ubuntu.

Los preparativos.

Siempre use mi notebook Dell con Windows 7. Tengo todo allí, mis archivos, imágenes, documentos, música, trabajo, diversión, juegos, programas instalados, programas propios, etc, etc. Antes de probar Ubuntu tenia que pensar donde y como lo instalaría. No era una decisión fácil debido a los 320 GB de backup que tenia que hacer antes de tocar nada.

Lo primero que se me ocurrió fue un dual-boot. Cuando la maquina inicia me dejaría elegir con que SO arrancar. En la teoría, la mejor decisión. En la practica, una de alto riesgo. Primero tenia que hacer algo de espacio. Solo contaba con un par de gigas libres y a pesar de que Ubuntu no ocupa mucho, necesitaba espacio para las actualizaciones y programas que yo quería instalar. Liberar espacio era la parte más sencilla. Ahora tenia que formatear esa parte libre en otro formato para poder instalar. No soy muy partidario de formatear discos propios y más si no podía hacer un backup. Con la grabadora de DVD que no funcionaba y sin algún disco externo con tanta capacidad, todo debía seguir estando ahí. Si en cualquier momento de la instalación le erraba con una opción o el instalador tenia problemas, perdía todo. Absolutamente todo. Imposible. Siguiente opción.

Tengo algunos CDs de Ubuntu y Kubuntu guardados desde la época que los mandaban de Holanda sin cargo. Esos CDs sirven para probar el SO sin tocar ningún disco. Son las versiones on line (por llamarlas de algún modo). Todo se ejecuta en el mismo CD y una vez reiniciada la computadora no quedo ningún rastro. La principal desventaja: no se puede instalar nada que no venga ya nativo en el SO. Al no tener un disco rígido asociado no hay forma de persistir cualquier programa o archivos. Move on.

Seguía buscando una alternativa para instalar Ubuntu y no morir en el intento. Una posible solución estaba frente mio. Hay un programa muy bueno, ideal para curiosos informáticos como yo que se llama Virtual Box. Ya lo deben conocer y sino, se estar perdiendo grandes cosas. Virtua Box lo que hace es crear un maquina virtual dentro de tu PC. Esta nueva PC es tan solo una ventanita más abierta en tu escritorio. Muy fácil.

Esta PC virtual tiene todo lo que las PC reales tienen. Nada que envidiar. Capacidad de persistencia (podemos elegir cantidad y capacidad de discos duros), capacidad de procesamiento (memoria RAM y procesadores), placas multimedia (sonido y video), periféricos y acceso a internet. En ellas podemos hacer cualquier cosa. Y cuando digo cualquier cosa, digo cualquier cosa. Desde instalar un virus hasta un SO. Las virtua box sirven para todo. Todo lo que pasa en esas cajas, queda ahí adentro. No afectara en absoluto tu SO principal. Ilusionado fui por esa vía.

Luego de intentar instalar diferentes versiones de Ubuntu (la 8.04, la 9 y la 11) al fin pude dar con la tecla en las configuraciones de estas PC virtuales (el problema que tenia era la demasiada cantidad de RAM que le asigne) y tenia Ubuntu instalado. Ahora era el turno de Eclipse (IDE que uso para desarrollar apps para Android). La instalación costo pero salio. Muchas idas y venidas con el tema de los paquetes de actualización, librerías faltantes e incompatibilidades por doquier, por fin tenia el emulador de Android funcionando. O eso creía.

Los primeros minutos luego de iniciar Ubuntu, la VM (Maquina Virtual en ingles) andaba bien. Pero con el tiempo se hacia muy muy lenta. Nunca supe el problema. En Virtual Box, probe otros SO y jamas me anduvieron lentos. Ubuntu tenia que ser la excepción. El emulador tardaba años en levantar y cuando lo hacia se colgaba por estar tanto tiempo procesando. Jamas lo vi iniciado. Al tener todo dentro de una caja, no podes usar toda la potencia que tenes en tu PC. Tiene que quedar algo reservado para justamente manejar esta caja. No podía usar mis 8 GB de RAN ni mi Intel i7. Por eso, creo que perdía bastante en rendimiento esta alternativa.

Las opciones se agotaban y necesitaba tener Ubuntu instalado. Recurri a un recurso extremo. Pedir una notebook a mi madre para formatearla, instalar Linux, hacer mis cosillas y devolversela con el SO original. Como mi mama no la usa mucho, el backup es muy poco y podía hacerlo. Pero ya era algo excesivo. Algo más debía haber…

En el camino hacia la casa de ella para recoger el objeto de experimentos informáticos, no se porque algo hizo click en mi cabeza. Hacia poco había conseguido hacer un pendrive booteable con Ubuntu 11. Lo conseguí gracias a UNetbootin. Un programa que formatea tu pendrive para que puedas iniciar la instalacion de cualquier SO. Puedes elegir cualquier distro de Linux o cualquier versión de Windows o MAC OS X que se descargara. Si en cambio tenes ya bajada la ISO, el programa creara el booteable desde alli. Luego de probar esta excelente herramienta pensé: ¿Y si instalo Linux en un disco externo? Un aire de esperanzo corrió por mi ser (?). Quizás tenia la solución en la palma de mi mano.

Lo primero que hice fue conseguir un disco externo. Tenia uno de mi vieja notebook con 80 gigas completamente libres. Perfecto.

[IMPORTANTE] No conectar el disco externo todavia. Inicie mi notebook con el pendrive booteale que cree con la ISO de Ubuntu 11 que me baje desde aquí.  Apenas comenzado el programa de instalación de Ubuntu, recien conecte el disco externo. Cuando nos pide elegir la ubicación de Ubuntu, hay que elegir justamente este disco externo. La instalación nos pedirá que lo formatiemos de una manera especial y creemos la carpeta /home. Una vez completado este paso, el proceso es muy simple. Se crea un usuario con contraseña, se elige la configuración de idioma y teclado y charan!, tenemos Ubuntu listo.

Lo siguiente que hay que hacer para empezar a usar Ubuntu es antes de prender nuestra PC, conectar este disco externo y decirle que primero busque el SO allí. Una vez encontrado y si todo salio bien, ya estaremos dentro del mundo Linux.

Conclusiones

Si queremos tener un SO alternativo al de todos los dias, ya sea para trabajar o experimentar, yo recomiendo hacerlo de la forma que yo elegí. No porque yo lo haya hecho asi sino por todas las ventajas que tiene frente a las otras alternativas. Esta opción es la menos riesgosa y la que mayor beneficios nos da. Por un lado, si algo llegase a fallar, iniciamos nuevamente en Windows como siempre, formateamos el HD y volvemos a comenzar con otra distro de Linux. Ninguno de nuestros archivos o programas se vera afectado. Al instalarlo en un HD externo tenemos la posibilidad de la persistencia de datos y programas. Todo estará siempre guardado en algún lugar. Y la principal ventaja es que usamos la capacidad total de nuestra PC. Los SO no se dan cuenta donde están físicamente. No importa si es un pendrive, un HD externo o un disco convencional. Entonces usamos Linux como si realmente estuviera en nuestro disco principal y aprovechamos todo nuestro procesador, memoria RAM y placa de video.

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